Determinar
el comienzo de la vida humana es un tema polémico. Para algunos
es cuando el niño recién concebido se implanta en el útero
de su madre. Otros creen que es cuando comienza a latir el corazón.
Otros opinan que es cuando se corta el cordón umbilical. Y todavía
otros creen que es cuando hay un sistema nervioso maduro y existe pleno
uso de la razón. Pero la ciencia ha demostrado que la vida humana
comienza mucho antes de las teorías apenas mencionadas.
Como en todos los animales
superiores, el ser humano tiene una reproducción sexuada. Depende
de dos células: el espermatozoide (del hombre) y el ovocito (de
la mujer), cada una de las cuales por separado es altamente especializada,
pero no es un ser humano. Sin embargo, cuando estas dos células
se unen en la concepción, llevando cada una su mensaje genético
dentro de 23 cromosomas, entonces comienza la vida de un nuevo ser humano
con sus 46 cromosomas.
Desde ese instante ese nuevo
ser humano ya tiene su sexo, que lo determina el espermatozoide, ya
que todos los espermatozoides pueden ser X (que determina el sexo femenino)
o Y (que determina el sexo masculino); mientras que los ovocitos sólo
tienen el mensaje X. Si se une un espermatozoide con mensaje X con un
ovocito, dará lugar a una niña con su mensaje XX. Si se
une un espermatozoide con mensaje Y con un ovocito, comienza la vida
de un niño con su mensaje XY.
También en ese momento
de la concepción está determinado el color de los ojos
y de la piel, así como otras características físicas,
incluso hasta la posibilidad de algunas de las enfermedades que este
nuevo ser humano pueda sufrir en el futuro.
Veamos qué camino
recorren los gametos -- el espermatozoide y el ovocito-- antes de su
encuentro.
Cada mujer tienen aproximadamente
400 ciclos en su vida reproductiva. En cada ciclo llega a la madurez
un ovocito, que al salir del folículo por acción de la
hormona luteinizante es captado por las fimbrias de la trompa de Falopio
y se encuentra con el espermatozoide en la unión de los dos tercios
internos d ela trompa con el tercio exterior de la misma. El ovocito
sólo vive un promedio de 12 horas si no es fecundado por el espermatozoide.
En cada polución el
hombre deposita un promedio de 300 millones de espermatozoides. Pero
estos tienen que vencer muchos obstáculos para encontrarse con
el óvulo. Al ser depositados en la vagina, los espermatozoides
encuentran un medio ácido que es hostil para ellos, aunque están
en el líquido seminal que amortigua la acidés. Posteriormente
tienen que atravesar el tapón cervical mucoso, que puede ser
más o menos denso dependiendo del momento del ciclo femenino.
Llegan al útero de 4 a 5 millones de los aproximadamente 300
millones de espermatozoides que fueron depositados. En el útero,
encuentran un medio alcalino, pero tienen que nadar contra corriente.
A la trompa de Falopio llegan de 300 a 500 espermatozoides, pero sólo
uno es nesario para la concepción.
El espermatozoide está
en contacto con la envoltura del ovocito, llamada zona pelúcida,
durante 15 minutos y demora 7.5 horas en atravesarla. El espermatozoide
entra en el ovocito moviéndose lentamente hasta que se encuentran
los dos pronúcleos, el del espermatolzoide y el del ovocito.
En este momento comienza una nueva vida humana: el cigoto, que es distinta
del padre y de la madre, con una carga genética que tiene el
50 porciento de cada uno de los progenitories. A partir de ese momento,
el nuevo ser humano ya tiene sexo y grupo sanguíneo, y aunque
permanecerá dentro de su madre alrededor de 9 meses, dicho sexo
y grupo sanguíneo pueden ser diferentes al de ella.
En las primeras horas de
vida puede haber una división y producirse la gemelación.
Ello prueba que en el ser humano puede ocurrir temprano lo que en otras
especies ocurre tardíamente. De hecho, durante los cuatro primeros
dias de vida las células de este nuevo ser humano son tutipotenciales,
o sea, que de ellas se puede derivar todo un nuevo ser. Durante los
primeros seis días, vivirá dentro de la oolema como un
huevo de gallina está en su cascarón. Durante estos seis
días, no hay diálogo hormonal con la madre y recibirá
una nutrición muy rudimentaria de la trompa. Luego, al cabo de
esos seis días, el nuevo ser humano, en etapa de blastocisto,
se implanta en el útero de su madre
Existe el criterio erróneo
de que por tener la posibilidad de la gemelación, estar las primeras
células encerradas en la oolema, ser células tutipotenciales
y faltar el diálogo hormonal con la madre en estos primeros estadios;
que entonces no hay un embrión sino un pre embrión. Los
que sostienen esta opinión consideran que aún no hay vida
humana y que por tanto pueden usarse los dispositivos intrauterinos
(DIU o IUD) o las hormonas que producen microabortos, como algunas de
las mal llamadas píldoras anticonceptivas; la anticoncepción
de emergencia o píldoras del dia siguiente; y la experimentación
con embriones.
Pero una vez que el ovocito
es fecundado y comienza la vida del cigoto ha comenzado una nueva vida
humana y todo lo que atente contra ella, sea un microaborto, un aborto,
una enfermedad o un accidente, termina con la vida de una persona.
La Dra. Concepción
Morales es coordinadora de Pro-Vida Cuba y ejerce su especialidad de
ginecología y obstetricia en el Hospital "Hijas de Galicia",
en La Habana.