
Se sugieren tres situaciones que bien pueden corresponder a tres estadíos
de construcción de la respuesta violenta:
1. Cuando se evidencian situaciones y condiciones generadoras de problemas
que, se sabe, desencadenan o se asocian con respuestas violentas. Las
condiciones están dadas pero aún no se genera daño
alguno. Según el modelo de riesgo-protección, se diría
que la familias se enfrentan ya a situaciones de estrés, y/o
debilidad en sus factores protectores, pero el balance entre unos y
otros todavía es favorable.
2. Cuando la familia ya se enfrenta a problemas que, se sabe, desencadenan
o se asocian con respuestas violentas. Todavía no se genera daño
visible, pero la familia tiene dificultades para resolver adecuadamente
(Constructivamente) la tensión entre necesidades, intereses,
sentimientos y los recursos disponibles. La tensión es creciente
, no se logra acuerdo sobre las metas o sobre los medios, los miembros
de la familia son concientes del conflicto y pueden reconocer la oposición
entre unos y otros. Aquí los factores de riesgo se han incrementado
y el balance en los factores protectores resulta negativo.
3. Cuando ya se ha instaurado la respuesta violenta. Las tensiones
se resuelven por la vía violenta, negando, dominando, excluyendo,
rechazando, o aniquilando al oponenente. En este caso los factores de
riesgo se han exacerbado al máximo y los protectores se encuentran
muy debilitados y la capacidad de respuesta de la familia se encuentra
muy disminuída. Han perdido autonomía y control sobre
las situaciones de tensión.
Es importante entender que la violencia doméstica no es solamente
un evento aislado de una palmada o una discusión alterada; es
una forma de comportamiento, de conductas controladoras que le permiten
al victimario mantener el poder y control sobre su pareja.
Este tipo de violencia no para espontáneamente ni se va; usualmente
se incrementa con el paso del tiempo. Este prototipo de violencia en
la escala ascendente es llamado Síndrome Battering. Resulta de
un síndrome de dominación y control por parte del victimario
que atrapa e inmiscuye a la víctima de la violencia doméstica.
Formas de Violencia Intrafamiliar
Los victimarios usan muchas formas de abuso para ganar poder y control
sobre su pareja, esto incluye: (Abuso o Maltrato)
1. Abuso verbal y emocional: El caso en el que el victimario puede
recalcar o abusar verbalmente, por ejemplo usted es feo y estúpido
y solamente yo podría amar a alguien así.
2. Intimidación en los tratos: Se puede coaccionar en contra
de la víctima utilizando terceros, como por ejemplo sus hijos,
otros miembros de la familia o hasta la mascota. Por ejemplo: Mato a
su hijo si dice que yo le pego.
3. Aislamiento: Donde se busca controlar cada aspecto de la víctima,
de la vida de la víctima como su tiempo, sus actividades, su
contacto con los otros. A una víctima no se le permite trabajar,
no se le permite recibir llamadas telefónicas o ver amigos o
familiares, debe estar completamente fuera o desconectada del mundo
exterior.
4. Abuso económico: Es donde se controla todo el acceso a toda
la familia sobre el dinero y se tiene un control sobre el manejo y gasto
del mismo.
5. Abuso sexual: Por lo general se refiere a las violaciones, que
es una de las mayores causas de la violencia entre pareja.
6. Abuso físico: Lo cual incluye mordiscos, empujones, patadas
y otros aspectos más, como amenazas con armas y otros objetos.
El maltrato a los niños de todas las edades
se ha generalizado en EE.UU. y en la mayorìa de paises del mundo,
así como los abusos perpetrados contra los ancianos. Incluso,
aunque las víctimas en su mayoría son mujeres, niños
y ancianos, también hay casos de hombres golpeados por sus mujeres.
Sin embargo, el objetivo de este folleto es específicamente la
ayuda a la mujer maltratada.
¿Qué constituye violencia?
¿Es simplemente darle golpes a una persona? Hasta ahora habíamos
creído que esta era la única forma de violencia. Sin embargo,
la psicología moderna nos ha dado una nueva visión del
ser humano y de sus necesidades psicológicas. Ahora sabemos que
hay otro tipo de violencia que también hace daño a las
personas: la violencia psicológica o verbal.
Destruir la autoestima de una persona sistemáticamente mediante
críticas, desprecios, abandono o insultos; también son
formas de violencia. No cabe duda de que a veces los golpes al espíritu
son mucho más dañinos que los golpes al cuerpo y dejan
heridas más profundas. Las víctimas de este tipo de violencia
por lo general continúan sufriendo calladamente y por eso no
reciben la ayuda que tanto necesitan. Una persona golpeada en su cuerpo
puede mostrar las heridas y recibir ayuda. Sin embargo, la que es golpeada
sistemáticamente en su psiquis, en su espíritu, no tiene
heridas físicas que mostrar al mundo para poder pedir ayuda.
Como este tipo de abuso o violencia doméstica ocurre mayormente
en la privacidad del hogar, generalmente pasa desapercibido, a veces
durante muchos años. Por añadidura, generalmente la violencia
verbal o psicológica precede a la física.
Cuando a la mujer se le coacciona para que aborte (lo cual constituye
violencia también contra una criatura inocente que no ha nacido),
utilice peligrosos anticonceptivos y abortivos o se practique la dañina
esterelización; todos estos también constituyen actos
de violencia.
¿Por qué permanecen muchas mujeres en una relación
abusiva?
Las víctimas del maltrato verbal muchas veces piensan que éste
no es lo suficientemente grave como para tratar de hacer algo para impedirlo.
Algunas temen que no les creerán si denuncian al abusador, pues
a menudo éste goza de una buena imagen pública. Las que
están siendo golpeadas tienen miedo a las represalias por parte
del agresor ya que a menudo éste amenaza con matarla. Otras temen
enfrentar la vida solas o simplemente no tienen los medios para hacerlo.
A veces alguien que la víctima respeta le dice que debe permanecer
en esa relación abusiva "por el bien de sus hijos".
En el caso de la mujer del alcohólico o drogadicto, ella es una
codependiente de su esposo o "compañero" y la codependencia
es una enfermedad emocional que requiere tratamiento de un psicólogo
o psiquiatra. Todas estas mujeres tienen en común una baja autoestima
y una incapacidad para poner límites porque vienen arrastrando
problemas emocionales desde su niñez. A menudo la raíz
de la violencia doméstica tanto para las víctimas como
para sus victimarios, es el vacío afectivo. O sea, la falta de
amor y atención en su niñez.
La violencia doméstica es una enfermedad contagiosa
En los hogares disfuncionales en los cuales un cónyuge maltrata
al otro, es común el maltrato a los niños. Constituye
violencia no sólo el darles fuertes golpes, sino también
gritarles, menospreciarlos, castigarlos excesivamente o negarles la
atención, la aceptación y el amor que son tan imprescindibles
para su desarrollo emocional y social. También es un acto de
violencia en el caso de los padres divorciados, el hablar mal del ex-cónyuge
delante de los hijos o utilizarlos para hacerle daño al otro.
Lamentablemente, cuando una mujer está siendo víctima
de cualquier tipo de violencia por parte de su esposo o "compañero",
está tan enfrascada en defenderse que a menudo no puede darse
cuenta del daño que también están sufriendo sus
hijos. A veces permite hasta los maltratos físicos o verbales
a éstos por parte del padre o padrastro, porque se siente incapaz
de detenerlos ni siquiera en lo que respecta a sí misma.
Los casos de violencia doméstica o intrafamiliar abundan. Es
algo que puede sucederle y en verdad a veces les sucede a personas que
se consideran religiosas, porque se trata de una enfermedad psicológica
que debe ser tratada.
Todos los que están involucrados en la violencia están
enfermos y necesitan ayuda
Hasta que no se conozcan los hechos, ninguno de ellos la recibirá.
No se les hace ningún favor a los miembros de una familia que
está en estas circunstancias al ayudarle a mantener este horrible
secreto. Se les debe motivar a obtener ayuda de un sacerdote o pastor
y/o un psicólogo.
El continuar permitiendo este tipo de abuso tiene graves consecuencias
sobre todo para los niños, muchas de las cuales sólo se
manifestarán pasados muchos años. A veces los niños
se convierten en victimarios y las niñas en víctimas igual
que su mamá. Los niños que crecen en hogares violentos
tienen una gran probabilidad de ser criminales en el futuro.
¿Qué puede hacer la víctima si su cónyugue
rehusa buscar ayuda o aceptarla?
Cuando los esfuerzos para resolver la situación fracasan, el
ataque físico continúa y la salud física y mental
de la mujer (o del hombre si ésta es la agresora) está
seriamente afectada, la víctima tiene el derecho y el deber de
escapar y buscar refugio con su familia, amistades, o en refugios especiales
en la ciudad en que vive. La voluntad de Dios no es que permanezca en
una situación de maltrato físico o emocional, sino que
busque ayuda tanto para sí misma como para sus hijos y su victimario.
Puesto que no hay respeto mutuo, el amor llega a morir en la pareja
que continúa en una relación abusiva mucho tiempo.
Según el Código de Derecho Canónico de la Iglesia
Católica: "Si uno de los cónyugues pone en grave
peligro espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo hace
demasiado dura la vida en común, proporciona al otro un motivo
legítimo para separarse, con autorización del Ordinario
del lugar, y si la demora implica un peligro, también por autoridad
propia. Al cesar la causa de la separación, se ha de restablecer
siempre la convivencia conyugal, a no ser que la autoridad eclesiástica
determine otra cosa." (No.1153)
¿Entonces la Iglesia acepta el divorcio?
Por supuesto que no. La separación física no equivale
al divorcio. Este implica el intento de destruir el vínculo conyugal
válidamente contraído en la Iglesia Católica que
de suyo es indisoluble. En ese caso la persona no puede contraer nuevas
nupcias, a no ser que dicho matrimonio haya sido declarado nulo por
la legítima autoridad de la Iglesia. La separación física
bajo esas circunstancias no es un pecado, sino un derecho legítimo
que tiene la víctima para consigo misma y con sus hijos si los
tiene. Toda persona como hija de Dios tiene derecho a que se le respete
su vida y su dignidad.
Ayudemos a las víctimas y a sus victimarios
La Iglesia Católica en EE.UU. ofrece ayuda especial. Los obispos
emitieron en 1992 un documento titulado "Cuando busco ayuda: Una
respuesta pastoral a la violencia doméstica contra las mujeres".
La violencia intrafamiliar también debe ser una preocupación
de aquellos que alegan ser pro vida. Todos los que valoramos la vida
humana debemos de estar alerta para ayudar a las víctimas y sus
victimarios a salir de ese círculo vicioso, para que puedan recuperar
su autoestima y el sentido de su propia dignidad como hijas e hijos
de Dios.